martes, 24 de abril de 2012

¿Crisis de confianza en las ONG?


Hemos observado en la red como diversos artículos hablan de la supuesta crisis que las ONG están viviendo ya no solo a nivel económico por falta de fondos, sino a nivel de confianza.

 

Víctor Pinto, consultor de Ágora Social comenta que cuando una organización considera los fondos como un fin en sí mismo, en vez de verlos como un medio para lograr sus fines, acaba por no ser capaz de aplicarlos en su totalidad.

 

Y como dice un proverbio británico "el dinero es como el fertilizante: cuando hay demasiado, lo envenena todo". El problema es que no sólo afecta gravemente a las organizaciones que han acabado por convertirse en máquinas de captación de fondos, como hemos podido ver recientemente en los medios de comunicación. También podría suponer una cierta crisis de confianza de la sociedad civil en las ONG en su conjunto.

 

En su artículo menciona ideas de cómo podrían mejorar las cosas. No cree que los sucesos recientes deban suponer una pérdida de la confianza del conjunto de la sociedad en las ONG, sin embargo, sí parece prudente reflexionar, siquiera brevemente, sobre cuál es la actitud deseable para mejorar la rendición de cuentas ante la sociedad y cuáles son las posibles medidas prácticas a llevar a cabo.

 

Todo el mundo está de acuerdo en que los mecanismos de control deben estar orientados hacia una mayor transparencia y capacidad para rendir cuentas de manera efectiva. Sin embargo, cuando se analiza cuál es la respuesta real de las ONG se encuentran, en la práctica, soluciones muy diversas. Incluso hay organizaciones que no respetan los códigos de conducta existentes.

 

Si estamos de acuerdo en que la rendición de cuentas no es ni más ni menos que la posibilidad de explicar lo que uno ha hecho, cómo ha utilizado los fondos recibidos y tener la capacidad de asumir los resultados de sus acciones, estaremos convirtiendo este concepto en algo manejable en la gestión de una organización.

 

Pero también la consideran una buena medida para garantizar unos mejores resultados de los diversos programas y proyectos que realizan las ONG. En este sentido, ambas entidades consideran que la transparencia no debe ser sólo "hacia arriba", es decir, hacia los donantes privados u otros financiadores. También consideran que debe darse cumplida información a los beneficiarios de los proyectos -transparencia "hacia abajo"- e incluirlos en el seguimiento de los mismos como forma de mejorar el impacto a largo plazo de los proyectos.

 

Víctor, añadiría un colectivo que es quizá el más indefenso cuando se producen situaciones que ponen en cuestión el buen nombre de una organización: los propios trabajadores de las ONG. Es frecuente que las malas prácticas se realicen a espaldas de la inmensa mayoría de los trabajadores o, aun peor, que se les coaccione para mantenerse en silencio en el caso de que lleguen a conocerlas.

 

Fuentes: 

 

 http://www.agorasocial.com/arts/crisis.htm

 

 

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